Cuando uno prueba el sabor del silencio: meditando con Guredev en el World Happiness Fest

Cuando uno prueba el sabor del silencio: meditando con Guredev en el World Happiness Fest

Por  Aldara Martitegui

Aldara Martitegui

 

El final de mi jornada de teletrabajo -estamos a finales de mayo en plena era de la pandemia- coincide con el comienzo del evento multitudinario online que llevo semanas esperando…entre una cosa y la otra, apenas he tenido unos minutos para “pasar revista” en casa. Todo en orden.

Con la mente todavía puesta en el titular del artículo que acabo de escribir -que no me termina de convencer- y en si seré capaz de improvisar una cena rica para mi familia esa noche, noto cómo mis dedos se deslizan automáticamente por el teclado de mi portátil buscando el link. “Cuando te das cuenta de que tu mente se ha ido a otro lugar, ya estás teniendo un momento de presencia, de atención plena”…la frase de Bob Stahl, uno de mis maestros de mindfulness, me viene constantemente a la cabeza.

Me paro unos segundos para respirar hondo y dar gracias por ese “haberme dado cuenta”. Casi al mismo tiempo y como por arte de magia, en la pantalla de mi ordenador aparece la silueta de Guredev perfectamente centrada, perfectamente serena. Su imagen me trae el segundo momento de atención plena en apenas unos minutos que me vuelve a sacar de la inercia del hacer, hacer, hacer, tarea, tarea, tarea…

Cuando me conecto, Guredev Sri Sri Ravi Shankar acaba de empezar a guiar a cientos de personas repartidas por todo el mundo a través de una pequeña meditación de veinte minutos que, para mí, es como un regalo caído del cielo.

El maestro espiritual indio, al que siguen millones de personas, nos sugiere que no tratemos de sacudirnos de encima las cosas que traemos con nosotros…se refiere a las emociones o los pensamientos que nos acompañaban justo antes de entrar en la meditación (en mi caso las dudas sobre el titular de mi artículo o mi preocupación por la cena de esa noche). “Todo eso forma parte de este momento…déjalo estar”.

Así que me paso los siguientes 20 minutos “dejándolo estar” y simplemente experimentando cómo es la sensación de estar con esas preocupaciones e inquietudes encima. Transformando la actitud de rechazo hacia lo que no nos gusta sentir o pensar, por la actitud de curiosidad hacia lo que está ocurriendo.

Parte de este tiempo de meditación lo paso tambien experimentando cómo es eso de “envolver mi cuerpo con la mente”..una expresión que utiliza mucho Guredev y que me parece que ilustra increiblemente bien el verdadero significado de conectar nuestra mente con el momento presente a través del cuerpo y de la respiración… ¡claro!... Si a algo nos ha enseñado Guredev es a respirar: respirar de manera consciente para traer apertura, claridad y calma a la mente, pureza al corazón y conexión con nosotros mismos y con el resto de la humanidad y la naturaleza.

Guredev es sabiduría pura y la transmite a través de sus meditaciones, por supuesto; pero he de reconocer que da gusto escucharle hablar en cualquier contexto, como la entrevista a tres bandas que mantuvo después de esa meditación de “envolver el cuerpo con la mente” con el fundador del World Happiness Fest, Luis Gallardo, la periodista Teresa Viejo y el escritor, experto en felicidad y liderazgo Raj Raghunatan.

 Tal vez el secreto de Guredev no sea tanto su profundo conocimiento del ser humano en todas sus dimensiones, como su capacidad de conectar con su audiencia esté esta donde esté, con pantalla o sin pantalla por medio, con palabras tremendamente profundas sobre, por ejemplo, lo que nos ha enseñado la crisis del coronavirus.

 “Es muy sencillo: la pandemia nos ha hecho parar y hemos visto cómo la naturaleza ha revivido, ¿qué nos está diciendo?, que estamos profundamente conectados con ella, que la naturaleza está ahí para nosotros…pero lo que ocurre es que vamos corriendo a todas partes, nos perdemos en nuestra experiencia particular de lo que es la vida y hemos perdido la referencia de un contexto más grande; hemos fallado en prestar atención a la vida en todo su contexto”.

Desde que era un niño, Guredev ha tratado de enseñar al mundo los beneficios de la meditación y cómo su práctica constituye un camino para elevar el nivel de conciencia colectiva y conseguir un mundo en el que reine la paz y, por lo tanto, el bienestar y la felicidad.

 “Debemos seguir caminando porque hemos hecho un gran avance en las últimas decadas”, dijo Guedev, “hace unos años, miles de personas practicaban yoga y meditaban, pero ahora son milllones los que lo hacen en todo el mundo. Esto es un cambio increíble. Poco a poco la gente va conociendo los beneficios de la meditación”.

Debo admitir que me sorprendió mucho este punto de vista tan positivo…quizás mi experiencia particular con la meditación (en mi entorno más cercano de familia, trabajo y amigos soy de las pocas personas que medita) me había hecho fallar también a mí en eso de prestar atención a la vida en un contexto más global…porque, efectivamente, el mundo en términos generales está elevando su nivel de conciencia.

Quizás, lo que ocurre es que, como apuntó Teresa Viejo, todavía mucha gente tiene miedo al silencio y tal vez ese sea uno de los mayores obstáculos para sentarse a meditar, pero “cuando uno prueba el sabor del silencio se da cuenta de que es delicioso. Y cuando uno medita y cultiva la atención”, concluyó Guredev, “desaparece la ignorancia; que es la mayor fuente de dolor para el ser humano”.

Esto es así porque la ignorancia nos hace creer que la felicidad tiene que ver con la ausencia de sufrimiento, pero cuando uno presta atención a la vida en todo su contexto, se da cuenta de que esta es pura impermanencia, de que la vida es un baile constante entre sufrimieno y placer…es como el balón de fúbol durante un partido: que ahora está en el campo propio y ahora en el contrario. Ese es el verdadero sentido… si no fuera así, ¿qué razón de ser tendría el partido? De igual manera, si no hubiera sufrimiento y placer a la vez... ¿qué sentido tendría la vida?

Aldara Martitegui,