Nuestro cerebro no está diseñado para el mundo que tenemos hoy: neurociencia de la felicidad en el World Happiness Fest

Nuestro cerebro no está diseñado para el mundo que tenemos hoy: neurociencia de la felicidad en el World Happiness Fest

Por  Aldara Martitegui

Aldara Martitegui

 

No podía ser una conversación cualquiera. Hablar durante una hora con Álvaro Fernández, escritor y experto en el funcionamiento del cerebro, ademas de un reconocido divulgador de los últimos avances en las neurociencias, tenía que venir con un toque de "magia".

El momento mágico ocurrió  al principio de la entrevista, cuando el espíritu del músico recientemente fallecido Pau Donés decidió acompañarnos un ratito en el webinar con Álvaro Fernández.

¿Porque nuestro invitado contestó “depende” a una de las preguntas de Luis Gallardo? ¿por qué enseguida añadió “¡como el título de la famosa canción, pero no recuerdo el nombre del cantante!”?

En ese momento se hizo un silencio… porque nuestro invitado no lograba recordar el nombre de Pau Donés, el cantante de la banda Jarabe de Palo que justo había fallecido el día anterior.

¿Casualidad o conexiones neuronales?

La interpretación de este suceso para algunos espectadores bien podría haber sido una simple casualidad. Es posible que otros lo achacaran a un fenómeno esotérico del que es imposible conocer una explicación.

Pero para Álvaro Fernández, el hecho de haber mencionado precisamente el título de una canción de un cantante que casualmente había fallecido un día antes, fue un ejemplo más de cómo funciona nuestra mente y de cómo el inconsciente hace este tipo de asociaciones que de pronto emergen al terreno de lo consciente.

El caso es que, fenómenos como este que experimentamos en el webinar de World Happiness Fest, a muchos nos siguen dejando fascinados… porque a pesar de los avances y progresos de los últimos años en el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro, seguimos sabiendo muy poco de él.

 “Sabemos muy poco del cerebro y de la mente, sí, tal vez apenas un 15 por ciento”, explicó Álvaro Fernández “pero podríamos decir que un 15 por ciento es muy poco y por tanto no hacer nada para ver cómo podemos aplicar ese conocimietno porque nos parece muy poco. Pero también podemos ver el vaso medio lleno y pensar que un 15 por ciento es mucho con respecto a lo que sabíamos hace 100 años, cuando Santiago Ramón y Cajal empezó a estudiar las neuronas. Entonces, en todos estos años podemos decir que hemos avanzado mucho sobre todo en saber qué no tiene sentido hacer y también sabemos qué cosas podemos cambiar. También tenemos muchas directrices generales que son muy útiles sobre ciertas cosas, aunque todvía no sepamos exactamente cómo ponerlas en práctica”

Podríamos decir que la neurociencia está todavía en pañales, pero eso no debe frenarnos a la hora de poner en práctica acciones que se sabe que son buenas para la salud de nuestra mente y nuestro cerebro. Si todos tenemos un cerebro y una mente, siempre podemos aprender a manejarlo mejor, independientemente de que sepamos los entresijos de cómo funciona todo el engranaje neuronal, “al igual que podemos aprender a conducir un coche y manejarlo bien, independientemente de que conozcamos o no los detalles mecánicos que sustentan ese motor y todas las piezas que lo forman”.

En resumen: no hace falta ser un científico del cerebro para entender conceptos como atención, memoria, aprendizaje o cómo el estrés impacta en nuestro cerebro y por qué nos conviene aprender a relacionarnos con él.

Hasta este momento hemos hablado sutilmente de dos de las recomendaciones que nos propuso Álvaro Fernández para tener una mente sana: la primera de ellas (por orden de mención) sería la de entrenar el pensamiento positivo, es decir, acostumbrar a nuestra mente a buscar la parte positiva de las dificultades a las que nos enfrentamos en nuestra vida. La segunda sería aprender a gestionar el estrés.

Practicar el pensamiento positivo

No es necesario esperar a que nos ocurran grandes desgracias en la vida para tratar de entrenar eso de ver "el vaso medio lleno". Probablemente ahí fracasaremos. Lo que nos propone Álvaro Fernández es aprovechar algo que ya sabemos del cerebro (que funciona mediante el reconocimiento de patrones) en nuestro propio beneficio. De modo que podemos crear patrones de pensamiento positivo a partir de las pequeñas dificultades que nos vamos encontrando en nuestra vida para ir haciendo más fuertes esas conexiones.

“Por ejemplo, si me pierdo con el coche, en vez de decirme a mí mismo que vaya desastre, que menuda pérdida de tiempo etc..puedo entrenar el pensamiento positivo diciéndome otras cosas como por ejemplo ¡qué buena oportunidad para ejercitar mi sentido de la orientación!”

La clave está en reproducir una y otra vez ese patrón de pensamiento positivo. Repetir y repetir hasta que el cerebro “se acostumbre” y una vez que esas conexiones sean más sólidas (algo que conseguimos a base de repetir) le resultará mucho más fácil ver el "vaso medio lleno" ante cualquier dificultad o problema.

Ahí tienen el mejor ejemplo de cómo el pensamiento positivo crea caminos neuronales muy específicos que finalmente impactan en nuestro bienestar.

Aprender a gestionar el estrés

Gestionar el estrés tiene mucho que ver con la salud del cerebro, porque lo que la neurociencia sí ha podido demostrar es que cuando hay estrés, nuestro organismo está en estado de alerta y por tanto no hay neurogénesis (no se crean nuevas neuronas) ni neuroplasticidad (no se crean nuevas conexiones neuronales) precisamente dos de las dimensiones que más se relacionan con la salud de nuestro cerebro.

El ser humano tiene la capacidad de estresarse a sí mismo independientemente de que haya o no estímulos externos estresores. De manera que no se trataría tanto de eliminar esos estímulos estresores (que de hecho a veces son inevitables) sino de aprender a relacionarnos con ellos de otra manera. Para ello, Álvaro Fernández nos propuso aprender técnicas como la meditación, que nos ayuden a estar más centrados y probarlas durante un tiempo para darnos la oportunidad de comprobar que funcionan. Aquí aplica también la técnica de repetir, repetir y repetir. 

Vivimos en un estado de sobre estimulación permanente que nos hace estar en alerta de manera continua

Otra fuente de estrés de la que hablamos con Alvaro Fernández fue la famosa multitarea a la que muchos nos enfrentamos en nuestro día a día.

Podemos decir que antiguamente, nuestro cerebro estaba acostumbrado a un entorno estable, estábamos siempre con las mísmas 20, 30 o 40 pesonas y todo era predecible. Nuestro cerebro estaba programado para hacernos notar mucho cuando algo era diferente, porque podía suponer una amenaza, “pero lo que ocurre es que nuestro cerebro no está diseñado para el mundo que tenemos hoy en día”, explicó Álvaro Fernández.

Esto ocurre porque ahora nuestro entorno ha cambiado mucho; ahora vivimos en un estado de sobre estimulación permanente que nos hace estar en alerta de manera continua, pero nuestro cerebro sigue siendo el mismo de siempre.

“Ahora todo está cambiando todo el tiempo y estamos siempre sobre estimulados y eso nos estresa, pero la multitarea no existe en realidad”, explicó Álvaro Fernández “pensamos que estamos haciendo dos cosas a la vez, pero no es así. En realidad, estamos pasando de una actividad a otra todo el tiempo y eso tiene un coste de transición. Cuantas más tareas hago, más energía pongo en la transición y menos en la tarea en sí misma. Por eso es mejor aprender a centrarnos durante un rato largo en una sóla cosa”.

La buena noticia es que sí tenemos el mecanismo para manejar el estrés y la sobre estimulación…lo único que ocurre es que no nacemos sabiendo, es decir,  tenemos que aprender a manejarlo y esto lleva su tiempo.

Alvaro Fernández nos habló de muchas otras maneras de conseguir un cerebro y una mente sana, como llevar una alimentación saludable, practicar ejercicio con regularidad, cuidar nuestras relaciones sociales o fomentar nuevas conexiones neuronales aprendiendo y experimentando cosas nuevas.

Pueden ver su intervención completa en este enlace. Aquí comprenderán también qué significa esa famosa frase de Santiago Ramón y Cajal “todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”. Ramón y Cajal dijo todos, sin excepción, porque cualquier edad es la adecuada para empezar a diseñar la arquitectura de nuestro propio cerebro.

Aldara Martitegui,